La Canción de la Semana (14) - Niña Pastori

Bueno, finalmente seguimos con la canción, después de mucha familia, tonada, recuerdos...me había distraído y la semana pasada no hubo Canción de la Semana, mis disculpas.
Debido a afectos, caprichos, espontaneidad o lo que fuere, al final esta entrega musical semanal no respondió a ese viaje que traté de iniciar al principio, sino que respondió, y sin ir mas lejos, al viaje del corazón. Hoy "la canción" es un ente libre, que tiene que ver conmigo, con ustedes, con esa mezcla de recuerdos, vivencias del presente, emociones, en fin, con todo.
Hace alrededor de 6 años (mas o menos) tuve la agradable sorpresa de haber sido invitado por Chacho Echenique a tocar en El Rodeo, en El Ambato, Catamarca. Allí conocí nuevos amigos de los cuales me aquerencié mucho, uno de ellos, al margen del folclore argentino que era lo que me había llevado hasta allí, me hizo escuchar Niña Pastori, y me regaló su CD "Canailla", quizás hoy en día si quiero escuchar flamenco lo pongo a Paco (el jefe) o a Tomatito, Vicente Amigo, o muchos otros, pero en ese momento esta canción me tocó especialmente. 



 


Cai


Caí por la madrugá
como me huele a sal mi Caí

Caí, que se despierta por la mañana
me llena el cielo de gaditanas, ay Caí


Caí por la madrugá

como me huele a sal mi Caí

Caí, que se despierta por la mañana

me llena el cielo de gaditanas

las niñas bailan envueltas en lunas

con sus vestidos bordaos de espuma, ay Caí

Cuando podré regresar a encerrarme

contigo en un patio

dejar que el viento entre las macetas

silbe por tangos

por fin veré a mi gente

por fin te veré
Caí del mentidero
muero por él, yo quiero volver

Caí por la madrugá
como me huele a sal mi Caí
y pa nosotros dos
tengo a mi Caí, con perdón
ay de los que preguntan
qué es lo que tiene ese rincón
Niña

Caí se bebe el sol
Caí es la brisa marinera
que remienda tu corazón
con la sonrisa más morena

Caí, cuando tú no estas
de qué me vale amar el mar, mi Caí
Caí, cuando anochece
que tú me duermes, que yo te miro
y a ti te pierde, ay Caí